
Guaviare: intersección ecológica entre tres mundos
El departamento del Guaviare, ubicado en el suroriente de Colombia, constituye una zona de transición biogeográfica entre la Amazonía, los Llanos Orientales y la cordillera de los Andes. Esta convergencia le confiere una riqueza ecológica excepcional y lo convierte en un corredor funcional para especies migratorias, flujos hídricos y procesos de sucesión vegetal. Según la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS), esta región alberga parte de la Serranía de Chiribiquete —Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO— y la Reserva Natural Nukak, ambos epicentros de biodiversidad y cultura ancestral (FCDS, 2023).
Más allá de su valor ecológico, el Guaviare representa un nodo geopolítico donde confluyen tensiones ambientales, sociales y económicas. La expansión de la frontera agropecuaria, la construcción de vías ilegales y la apropiación de tierras han fragmentado hábitats esenciales, afectando tanto a la fauna como a las comunidades locales. Frente a este escenario, iniciativas de restauración ecológica y forestería comunitaria han demostrado que es posible conciliar conservación y desarrollo territorial (SINCHI, 2025).
Biodiversidad como resistencia
La flora del Guaviare incluye especies como el seje (Oenocarpus bataua) y el asaí (Euterpe oleracea), fundamentales para la captura de carbono y la regulación hídrica. Su fauna, igualmente diversa, comprende jaguares, monos aulladores, tapires, aves migratorias y reptiles amazónicos. Estos sistemas biológicos no solo sostienen la vida, sino que configuran paisajes funcionales que resisten la degradación cuando se gestionan con conocimiento y participación comunitaria (Mateus et al., 2025).
Inteligencia artificial como herramienta de conservación
En los últimos años, la inteligencia artificial ha emergido como una aliada estratégica en la lucha contra la deforestación. Proyectos como Curupira, desarrollado por la Universidad del Estado de Amazonas, utilizan sensores acústicos con IA para detectar sonidos de motosierras y enviar alertas en tiempo real a las autoridades, incluso en zonas sin acceso a internet (Pérez, 2023). Esta tecnología permite actuar antes de que el daño ocurra, transformando el monitoreo forestal de reactivo a preventivo.
Otras iniciativas, como Global Forest Watch y MAAP, combinan imágenes satelitales, drones y algoritmos de análisis para identificar patrones de tala ilegal, expansión vial o tráfico de fauna. Estas plataformas procesan grandes volúmenes de datos ambientales, detectan anomalías y optimizan la vigilancia territorial (Lewin, 2025).
Aunque la IA no “piensa” en binario, su funcionamiento depende de operaciones matemáticas que se traducen en secuencias de 1s y 0s. Este lenguaje digital —base de toda computación— se convierte en símbolo de vigilancia silenciosa, de presencia algorítmica en territorios donde antes solo reinaba la selva.
Guaviare
“Cada dígito impreso en el tejido evoca la presencia de algoritmos que patrullan la selva. Cada figura animal, una especie que depende de esa vigilancia para sobrevivir.”

Guaviare: el estampado como narrativa editorial
El estampado Guaviare incorpora esta dualidad visual: grafías de selva espesa —palmas, jaguares, monos— entrelazadas con secuencias de código binario. Esta superposición no es decorativa, sino conceptual. Representa la coexistencia entre lo natural y lo digital, entre el bosque ancestral y los sistemas que hoy lo vigilan desde el aire.
Cada dígito impreso en el tejido evoca la presencia de algoritmos que patrullan la selva. Cada figura animal, una especie que depende de esa vigilancia para sobrevivir. Así, Guaviare no solo viste el cuerpo: comunica una postura frente al mundo.
Vestir la conciencia ecológica
En Bénieller, el diseño funciona como un sistema de pensamiento. El estampado Guaviare construye una narrativa donde la moda se convierte en un espacio para interpretar territorios, traducir saberes y reconocer la interdependencia entre naturaleza y tecnología. La estética tropical adquiere una nueva dimensión cuando se enlaza con la ciencia y la ética ambiental, revelando que cada decisión creativa puede dialogar con los desafíos ecológicos de nuestro tiempo.
Guaviare invita a mirar la selva como un organismo vivo que sostiene culturas, especies y futuros posibles. También propone que la relación entre diseño y territorio puede generar conciencia, movilizar sensibilidad y fortalecer la responsabilidad colectiva. En un contexto de transformación ambiental acelerada, elegir prendas que integran intención, conocimiento y respeto se convierte en un gesto que afirma la posibilidad de un vínculo más cuidadoso con el mundo.
